Si algo nos corrompía en una noche de perros y su frío insultante, era el olor a salitre y brisa marina que calaba nuestras sienes. El Surforama es un festival que se celebra en Valencia y Madrid y se trata de un evento mágico y divertidísimo. Su leitmotiv es el Surf, y el grueso, su música y todo el espíritu que hay alrededor de este maravilloso deporte. El evento realza su parte más romántica exponiendo bandas verdaderamente buenas y curiosas durante tres días, y para hacer justicia a los orígenes, recurre al sonido y estética de los 50s y 60s. Antes del bureo playero fuimos a casa de mi amigo Andrés a comer vinilo y sorber vinillo. Los Ventures, Dick Dale, Los Top-Son, Sonics… fueron surtiendo el efecto necesario para ponernos en situación y no ir en frío al baile.
Hay zonas en esta ciudad que nunca terminaran de convertirse en nada, que seguirán estando sin matizar en el plano urbanístico porque generan demasiado beneficio. Zonas “trampa”
El Surforama tiene lugar en la sala Wah-Wah, en plena plaza del Cedro. Por la noche, en fin de semana, es muy difícil aparcar, pero yo conocía un sitio secreto donde el auto de mi amigo no molestaría. Aparcamos sin problema junto a una veintena de coches con los que al parecer comparto tal “secreto”. Una especie de plaza-solar medio asfaltado por donde no cortas la circulación, ni transitan peatones, ni cierras paso a ningún garaje, ni juegan los niños, ni es un parque, ni molestas, ni nada parecido. Llegamos a la sala y enseguida cambiamos nuestras bufandas por collares hawaianos. Dulce y cálido contraste. Trescientas personas bailando, una banda en el escenario marcando el ritmo de las olas, tikis decorativos, hula-girls en podiums contoneando sus cinturas entre hula-hops… Muchas sonrisas.
Yo madrugaba el sábado, así que pronto decidimos salir del agua y regresar al coche. Enseguida, e indignados hasta los dientes hicimos la siguiente reflexión. Hay zonas en esta ciudad que nunca terminaran de convertirse en nada, que seguirán estando sin matizar en el plano urbanístico porque generan demasiado beneficio. Zonas “trampa”. Probablemente no sea legal estacionar el coche donde lo hicimos, en ese lugar “secreto” donde la “poli” sólo cumple órdenes. Pero existe alguien por encima que verdaderamente toma la decisión de enviar tanta grúa a aquel lugar como si de una urgencia se tratara. Y te requisa de un plumazo doscientos eurazos, los tengas o no. Y volver andando es lo de menos cuando de manera desproporcionada al daño que hace ese alguien te jode el resto del mes sin más alternativas. ¿Quién estipula esa cantidad? El secreto verdadero está en cómo será la cara de ese malnacido.
El conseller de Solidaritat i Ciutadania aconseguix que la seua Carta de Bones Pràctiques, avalada per dos presidents de diputació amb problemes amb la justícia per presumpta corrupció i un altre que va insultar els professors, aconseguixen 308 adhesions d’ajuntaments, entre ells 88 del PSPV i 23 de Compromís, EUPV i partits independents.
Reduïx en un 11% la plantilla i la meitat de treballadors de la multinacional entraran en l’expedient passant a cobrar de l’atur quan no hi haja producció.